Categorías
Análisis Videojuegos

Animal Crossing: Wild World

Para algunos la semana santa es tiempo de descanso o diversión, para mi resulta tiempo de recogimiento. No es que me haya pasado a la vida monástica, simplemente me veo atrapado con encargos familiares que me hacen acabar atrapado en un pueblo turolense durante unos cuantos días. Evidentemente podría disfrutar de la belleza de sus parajes (cosa que hago) pero sin gente conocida por allí, con un frío del carajo (servidor es fiel seguidor del clima mediterraneo) y siendo el mayor entretenimiento decidir si tomar una cerveza en el bar de arriba o en el de abajo pues uno acaba en casa, viviendo junto a la estufa y consumiendo baterías de DS y PSP como un cosaco consume botellas de vodka.

Sospecho que en una situación similar estarían los creadores de los simuladores sociales cuando se les ocurrió la brillante idea de desarrollar mundos virtuales en los que hemos de vivir una vida. Pero no una vida de esas repletas de acción, amorios y misterio, si no de las de ir a trabajar, sacar la basura y comprar los muebles en el Ikea-LeroyMerlin-Rustituco-tachese-lo-que-no-proceda. Vamos, lo mismo que hacemos casi todos de lunes a domingo durante decenas de años. Y aunque la idea no sea lo que se puede decir «apetecible» parece que una gran parte de nosotros está encantado de revolcarse en una segunda existencia apenas un poco menos anodina que la habitual. Pero como en todo, hay clases. Los fans de lo duro tienen Los Sims, los que carecemos de esta capacidad para el masoquismo nos conformamos con Animal Crossing.

Animal Crossing: Wild WorldAnimal Crossing: Wild World

Desarrollador: Nintendo
Plataforma: NDS
Año: 2005

Antes de nada, por si hay alguien que piense que voy a ser imparcial: siento una total y absoluta animadversión contra este tipo de juegos. Hay gente que no soporta los deportes, hay gente que no puede empuñar un ratón y yo no puedo asumir la responsabilidad de cuidar a un personajillo que hace lo mismo que yo. Espero que esto no me descalifique como futuro padre, eso tendrá que decidirlo algún psicólogo de esos que pueblan el mundo civilizado. Pero pasemos ya al juego que me alargo más que los videos de Kojima.

Animal Crossing: WW es el perfecto ejemplo de psicópata en potencia. Bajo una amable apariencia repleta de animalitos, colores alegres, frutas y demas objetos del imaginario infantil se oculta la oscura cara de nuestra sociedad consumista. Hipotecas, trabajos de aprendiz mal pagados y con despido no remunerado, imposibilidad de acceder a trabajos cualificados, presiones para consumir sin medida, horarios inflexibles y una comunidad de arpías que se hacen llamar vecinos. Alguno puede pensar que estoy siendo muy negativo, pero esto es lo que hay en el juego y si lo quitamos se queda en pasear por un campo cavando y pescando. ¿Lo califica esto como juego horrible? No. Todos hemos sido educados en esta forma de vida y sentimos una especial pasión por recoletar y atesorar, con lo que si dejamos que el gusanillo de los objetos entre en nuestro cerebro estamos perdidos. El síndrome Pokémon ataca de nuevo.

El juego para un jugador es así, coleccionar, controlar las horas de los eventos y hacer los recados de los vecinos. La profundidad es mínima pero todo cambia cuando hay alguien más implicado. Da igual que conozcas a alguien en persona o por internet, en cuanto tu mundo AC queda al descubierto te transformas en un comprador-decorador compulsivo. Tu pequeño poblado pasa de ser un lugar anodino a tener el material del que están hechos los sueños. Empiezas a experimentar con los diseños para dibujar en el suelo, haces camisetas a medida, te preocupas por que la bandera de tu poblacho sea la que tú consideras adecuada, combinas los muebles por color. Animal Crossing se revela una especie de Lego disfrazado y empiezas a cogerle el gustillo: cargas con él a todas partes, interrumpes a los amigos para atender a visitantes virtuales que van a visitar tu casa, te vuelves como un jugador de MMORPG cualquiera. Has pasado al síndrome cam-whore Hasta que un día se acaba la mágia.

Y ese día es cuando vuelves a estar solo. Te das cuenta de que el reloj en tiempo real es un agobio, los vecinos son planos y es imposible interactuar con ellos, recoger fruta de sol a sol no es equiparable a volar edificios o controlar civilizaciones. El juego por si mismo no te atrae, lo visitas de vez en cuando como si de una segunda residencia se tratara. Limpias, das una vuelta, ves a viejos conocidos y pronto vuelves a tu vida real. Ese es el ciclo de un Animal Crossing, el juego eterno que hace cierta la frase de lo mucho cansa.

Pengo-nota: 6 Es uno de esos juegos en los que es difícil no poner dos notas por lo diferentes que resultan según factores externos.

32 respuestas a «Animal Crossing: Wild World»

Bah, a mi esto es que no me llama la atencion. Claro, que tampoco tengo DS, así que me viene a dar lo mismo…

Pero me tienes preocupado, Pengo. Simuladores de cocina, simuladores de vidas anodinas… Repasate el doom, por tu propia salud mental XD

Muy bueno el análisis. La verdad es que yo lo probé y apenas avancé en el juego. Me pareció un poco coñazo desde el principio y cuando vi en internet la cantidad de peces, bichos, muebles, etc que hay para coleccionar me dió un escalofrío. No me podría pasar ni dos horas seguidas «jugando» (entre comillas, porque lo único que haces es recolectar cosas) a este juego, para aún encima tener que conseguir todos los objetos y desperdiciar días enteros de mi vida.

Aún así, seguro que hay gente a la que le encanta, como le encantan los Sims, porque lejos de mi impresión, y hablando objetivamente, me parece un buen juego y original (dentro de todo lo original que puede ser). Pero la verdad, a mi un simulador de vida no me gusta nada. Bastante tengo ya con la real.

Puestos a elegir me quedaría con el Harvest Moon, que tiene mezcla de Sim Farm y Animal Crossing.

Hombre, uno tiene su corazoncito y nunca hay que ignorar un juego por que su temática no nos cuadre. De todas formas con Castlevania estoy volviendo a las raices, ya solo me falta volver a poner el Blood y recordar mi juventud de tiros y vísceras.

desde luego te lo has currado para hacer un comentario «diferente», en serio siendo un comentario videojuegil en general es dificil que no sea frio o tecnico, pero le pones humor e humanidad al asunto, no se como decirlo pero me ha molado.
Con respecto al animal crossing soy un poco fan de ese juego porque me parece bastante original (y bueno para nada lo comparo con los sims)aunque reconozco que no he jugado tanto como a otros juegos pero tal y como lo planteas supongo que al final agobian y se repite todo.

Yo precisamente no lo descarté sin más por la temática, normalmente no lo hago a no ser que las opiniones que lean sean malas en general, y aún así, si me pica el gusanillo lo juego igual.

El tema es que lo jugué pensando que sería una especie de Harvest Moon pero más social. Lo malo es que tenía lo peor del Harvest Moon (lo de recolectar) y lo social que he llegado a ver me pareció bastante pobre.

yo tengo el juego, y para mi impresion es excelente, tanto en graficos como en contenido. si lo tuviera que evaluar le pondria un 8. si te sabes los trucos puede ser un poco aburrido, pero si lo aces sin saberlos resulta divertidísimo.
un saludo, de la defensora del juego. 😉

pos a mi me encanta tienes el gusto en el culo si vas y tienes todo pagado y todo exo k vas a acer en animal crossing pos pa eso tienes que pagar la hipoteca para acer algo y me a igual lo que igas es genial viva animal crossing !!!!!!!!!!!!!!!!!!

HOLA DE NUEVO SABEIS EN EL ANIMAL CROSSING NUNCA ME APARECE CATI Y CATIANA GRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR ESTOY ARTA NUNCA NUNCA PERO NUNCA.

Espera que te cuente yo lo mío, ye llevo más de un año esperando que Blanca venga a mi pueblo y eso que tengola opcion ¿alguien podría ayudarme?

Responder a elmenda Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.