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Análisis Videojuegos

Guitar Hero: Greñas al viento

O somos unos falsos o las desarrolladoras de videojuegos no tienen ni puta idea.

Guitar Hero

Desarrollador: Harmonix
Plataforma: PS2
Año: 2005

Esa es la conclusión a la que llego ante un título como «Guitar Hero». Si no cómo se entiende que, un juego que recorre caminos ya trillados y con un público objetivo aparentemete minoritario, haya triunfado en un mundo donde por un lado los gamers van pidiendo originalidad y por otro las compañías se empeñan en solo hacer cosas para las masas. Claro que siempre hay una explicación, y en este caso está en los morros de cualquiera. ¿Quién forma el grueso de los gamers actuales? Hombres de entre veinte y treinta años con ingresos medios pero dispuestos a darse un capricho. Y a ese público solo le puedes dar una cosa mejor que el alcohol: una guitarra eléctrica.

Sí, «Guitar Hero», más allá de un entretenimiento rítmico, es una experiencia sentimental para machos. Por alguna razón que desconozco, muchos nos sentimos atraídos por la guitarra eléctrica, aunque seamos incapaces de tocar ni tan siquiera el triángulo o la pandereta. Debe ser la poderosa imagen de un heavy greñudo en lo alto de un escenario interpretando un solo de dos minutos antes miles de tíos pegando gritos. O que la escoba de nuestras madres no diera para más instrumentos. El caso es que nos gusta emocionarnos. Los gamers somos así de sentimentales y «Guitar Hero» es uno de esos juegos que se aprovecha y toca nuestra fibra sensible. El mismo tío que se niega a mover un solo pelo ante el influjo del «regatón» o la pachanga discotequera mientras sorbe tranquilamente su cerveza se transforma, gracias a la magia de la guitarra eléctrica, en un apasionado intérprete capaz de perder todo tipo de decoro lanzándose de rodillas al suelo para acompañar el More Than a Feeling de Boston. Si a Hitler le hubiesen dado una guitarra cuando estaba delante de todos aquellos soldados dando discursos ¿creéis que habría habido Segunda Guerra Mundial? Imposible. De haber sido así ahora Europa sería el hogar del metal y la WWII el nombre del mayor festival rock de la historia. Con este pensamiento en la cabeza «Guitar Hero» pasa de juego marginal a santo grial del entretenimiento para una generación a la que si le dejaran haría del airguitar un deporte olímpico.

Ahora abandonemos el envoltorio y analicemos partes más prosaicas. Técnicamente el juego no es una maravilla y la dificultad no mantiene una curva constante, pero se hace bastante accesible como para que hasta los más lentos de dedos podamos llegar a usar las cinco teclas de la guitarra.

Suficiente, este no es un juego que se sostenga ante análisis desapasionados. «Guitar Hero» es un juego donde las palabras que mandan son Ramones, Judas Priest, Hendrix o Queen, donde los enemigos de final de nivel tienen nombres como Fat Lip, Crossroads, Bark at the Moon o Cowboys From Hell. Y donde uno aprende dos cosas: que tocar la guitarra a pecho descubierto es una mierda por que se pega con el sudor y que por mucho que idolatremos la portada del London Calling de The Clash cada cacharro de estos vale 70 euros. Además, para la segunda entrega prometen mejor modo de dos jugadores, otra buena razón para no partir instrumentos cada vez que fallemos una canción en el modo difícil.

Concluyendo, un juego imprescindible para cualquiera que tenga algo parecido a la sangre en las venas. Bravo por Harmonix al detectar que los amantes del rock existen y consumen videojuegos. Solo falta que se animen con el «Bateras Hero», juego que también esperamos con ansiedad.

Pengo-nota: 9

PD: Freebird de Lynyrd Skynyrd en «Guitar Hero 2». Funs ve entrenando ese solo.
PD2: ¿Por qué comento ahora el 1 cuando casi va a salir el 2? Porque al fin me he hecho una canción en hard. Moríos de envidia 😛

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