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The Mission: Demostración empírica de que la mierda puede compilarse

Coñazo de mundial, oiga. Durante la primera ronda de partidos servidor se ha aburrido soberanamente, lo cual en cierta forma es lógico ya que hay mucho equipo «de relleno», pero es que hasta los grandes me han defraudado. Al final me quedo con el partido de España (que fue sobrada), el Alemania – Costa Rica (más disputado de lo que esperaba) y el Ecuador – Polonia (Ecuador lo está haciendo muy bien). Afortunadamente parece que al fin el mundial está empezando a tomar algo de color, con una Ecuador sorpendente que ya se ha colado en octavos, si bien es cierto que sus rivales no han sido de alto nivel, y una Argentina que hoy le ha metido 6 rosquitos a la, teóricamente, mejor defensa de Europa, Serbia-Montenegro.

Pero no vamos a hablar de fútbol. Hoy vamos a hablar de antifutbol. Y lo voy a hacer simplemente por quitarme un peso de encima, callar al pesado de Nae y lanzar este juego al más profundo de los avernos del cual nunca debía haber salido. Soy un hombre con una «mission» y he de cumplirla.

The Mission

Desarrollador: Microïds
Plataforma: Playstation
Año: 2000

Tal vez alguno haya visto «La misión», aquella película donde Jeremy Irons se iba a dar una vueltecita por la sudamérica del siglo 18. A mi aparte de las bellas imágenes de paisajes y la banda sonora la película no me importa lo más mínimo pero es simplemente para que no la asocieis con este tordo. Bueno, por eso y porque me gusta copiar a los de Gamerah y sus entradillas sin sentido. Y hago esto no por falta de originalidad si no porque con «The Mission» se puede aplicar la gran frase de Dogbert: Que complicado es escribir un libro cuando lo puedes resumir todo en una frase.

Mi historia con «The Mission» viene de largo y eso que yo no conocía este juego más que por haberselo colado a alguien en algún pack de Centro Gay o cosas de esas. Yo vivía en la inópia pensando que era un mal clon 3D de «Marco’s Magic Football» hasta que un mal día Nae me comentó que una amiga común usaba este maravilloso título como posavasos y me cantó las «excelencias» de su desarrollo. A mi plim, ya sabía que en PSX había mucha mierda, pero el muy #@% (y otros signos gráficos más) fue a un Cash Converter y me compró uno. Antes que amigos como este prefiero ir a una reunión de nintenderos con una camiseta de «Peach is my bitch» que además contenga imágenes explícitas. Sería menos doloroso. Pero no hablemos de mi pasado y rellertas personales, mi psicólogo se quedaría sin trabajo, pasemos al análisis del juego para el que el adjetivo mediocre habría sido todo un alago.

La cosa esta se basa en un anuncio de Nike de aquella época en la que cogían a un montón de jugadores de fútbol y los metían en escenarios diseñados por un par de góticos entripados repletos de fueguecitos, cosas oscuras y enemigos que les querían robar el balón, las botas o la tontería que se quisiese vender en ese momento. El anuncio, aunque solo fuera por sus excesos, no estaba mal, pero coger el argumento de unos ninjas que roban pelotas y son perseguidos por futbolistas internacionales para hacer un juego que no sea del estilo «Monkey Island» o «Sam & Max» es inexcusable. Desafortunadamente alguien tuvo la idea. Alguien se la encargó a los gabachos de Microïds, los cuales tienen el triste record de no haber hecho un juego divertido en la vida. Alguien debería estar en el fondo del Sena para pagar por esto.

En fin, si cometemos el error de encender la consola con esto puesto encontraremos un programa en el que un par de figuras antropomórficas que simulan ser Figo, Guardiola, Davis o algun otro de esos que cobran en un año lo que yo cobraré en 10 o 12 vidas, han de recuperar un balón llamado Geo-Merlin de los malvados ninja seguidores del primo de Darth Vader. La situación es cuanto menos risible si tenemos en cuenta que estos tipos pueden pagarse su peso en farlopa y por tanto pueden comprarse muchos balones de estos. Incluso muchos balones rellenos de farlopa que para eso son millonarios. O mandar a sus guardaespaldas para que le trabajen el estomago a los ninjas. Pero creámoslo, esta es la «majia» de los videojuegos. Resulta que una vez tienen el balón, para luchar contra los ninjas hay que eliminarlos a base de pelotazos, combinaciones y esas cosas que los futbolistas hacen antes de que les fiche un equipo importante o cuando va el Marca a hacerles fotos, mientras recorremos los impresionantes escenarios esos de los neogóticos entre rayos laser y camisetas que nos hacen indestructibles. La realidad es que durante la partida nuestros avatars juegan como si llevaran años cobrando una millonada y no pudiesen trenzar un pase ni aunque se lo pagaran en cubatas, los escenarios no dan ni para tutorial para torpes de Maya, los efectos son dignos de los Power Rangers y el desarrollo es más incierto que el destino de las morteradas que reciben los partidos políticos del erario público. El juego hubiese agradecido mucho la posibilidad de usar una katana y unos buenos shurikens en vez de la puta bola esa. Y la de golpear a los responsables con un remo también.

Puede que alguno critique esta descripción como demasiado somera ante lo que he de reconocer que solo he jugado a este juego unas 10 partidas y en nueve de ellas no he pasado de la primera fase. No es que yo sea idiota, es que no sabía que hacer. Bueno, saber lo sabía porque me salían un par de monigotes con un balón y una diana me marcaba un punto en una pared pero no sabía como hacer llegar el balón hasta ella. Probé el tutorial y ahí solo salen unos monigotes-ninja para practicar. En el manual no dice nada de como hacer tiros elevados y potentes. Así que Gamefaqs y ATPC. Mi decima partida ha sido un recorrido por todas las fases en busca de una motivación para no pegarle un tiro a la Play y ahorrarle el sufrimiento. No ha podido ser. Pero no lloreis, las bolas de PVC no traspasan su carcasa y al final he preferido desenchufarla de forma tradicional.

Ahora, soy un hombre nuevo. Cual cristiano renacido de los brazos del alcohol he aprendido muchas cosas gracias a «The Mission». Yo antes de jugar a esto pensaba que la señora de la limpieza de Rare era mala, pero comparada con el limpiacristales de Microïds es la puta ama. Alguno podrá decir que no he jugado correctamente y no creerme pero yo después de esta autoflagelación me arrepiento de haberle vendido este tordo a alguien aunque fuera sin conocimiento de causa y pido perdón por ello. También pido perdón por no haber protestado más por la explotación de trabajadores asiáticos por parte de esta compañía ya que si hubiese quebrado «The Mission» nunca habría tenido lugar, yo sería más feliz y el mundo sería un lugar 0.00001% mejor. Si alguna vez alguien os pregunta por la peor bosta que ha vomitado el mundo del videojuego comercial no caigais en la reiteración de decir E.T. (que muchos no habíamos empezado ni a comer potitos cuando salió) Gritad «THE MISSION» y luego salid corriendo ante el simple recuerdo de su existencia. Esta es la mierda de nuestra generación. Disfrutémosla.

Pengo-nota: 0. Le iba a dar un -1 pero me parecía demasiado extremista: nunca sabes cuando aparecerá ese juego que te haga vomitar sobre la consola de puro asco.

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