«El grial debe ser ese, es digno de un rey»

Es hora de un receso. Llevo ocho horas practicando con el MS Access y si veo un formulario más voy a empezar a golpear algo. Necesitaba parar un rato y leer o jugar, pero ni Matricio ni la lectura de los weblogs habituales me han ayudado mucho, ha sido casi peor. Leyendo uno de los comentarios a mi grito desesperado del otro día di con un termino que me pareció curioso: «New Game Journalism». ¿Ezto que eh? Ciertamente el tener una vida y no poder adentrarse en los recovecos de la red le deja a uno en fuera de juego en más de una ocasión. Empecemos por el principio.

The New Games Journalism. Punto de inflexión. Alguien pone por escrito algo que era evidente, el estilo clásico de los análisis de videojuegos está muerto. ¿Propuesta? Bow, nigger. Es hora de novelizar. La narrativa al poder. Que alguien pare el mundo que yo me bajo. El otro día hablaba yo de romper la estructura, de plantearse el comentario de los videojuegos de otra manera, pues bien, el NGJ es el extremo contrario al sistema encorsetado (Jugabilidad – Gráficos – Sonido – Conclusión). Como siempre me comenta Nae cuando hablamos de nuestra idea de fundar una revista de papel «Si quisieramos analizar bien todos los juegos que salen al mercado necesitaríamos por lo menos veinte redactores trabajando ocho horas diarias» Y esto solo para jugarse el juego. El NGJ no tiene en cuenta dos cosas importantes, para narrar se necesita involucrarse y el mercado del videojuego está lleno de mierda.

He leido Bow, nigger y otros nueve artículos que se supone representan el NGJ recopilados por The Guardian (via Game Girl Advance). Algunos ya los conocía, otros no, pero en todos se nota que quien los ha escrito ama su trabajo y el juego del que hablan. Así es fácil, cuando juegas algo intensamente, cuando lo sientes, hablar de ello es simple. Cuando lo pasas bien el NGJ no es necesario, viene implicito, yo he soltado parrafadas intensas sobre partidas de «Ultima Online», he asistido a disecciones estratégicas del «Command & Conquer» que te dejaban colgado durante horas, incluso me he sorprendido cuando una amiga me dijo «a ver si vuelves a jugar al San Andreas, que las historias eran divertidas». Pero alto, ¿que pasa cuando las cosas no van bien? ¿Hay hueco en el NGJ para poner las cosas mal?

Sí, pero ha de cumplirse la premisa anterior, has de entrar en el juego. Yo puse a caer de un burro dos juegos que comparten unos cuantos aspectos «Kings Field IV» y «Might and Magic IX», pero disfrute con esos artículos y secretamente quedé prendado de los dos juegos. ¿Son malos juegos? Si mirais los análisis vereis un sí clamoroso, pero yo aprendí a amarlos. Dedique decenas de horas a recorrer paisajes, cuevas y laberintos. Sufrí, perdí, vencí y llegué a odiar a los programadores de 3DO y From Software por lo que habían hecho. Llegué a regalar el «KFIV» a un compañero de trabajo, pero algo dentro de mi deseaba regresar a sus lentos pasillos. Sus lugubres castillos ya formaban parte de mi, conocía los objetos, los enemigos, todo me era familiar. Es como ese libro que nunca lees hasta que te ves en la situación de tirarlo y entonces abres las cubiertas, lees la primera página y sientes la necesidad de conservarlo. Tal vez no lo acabes nunca pero ya es parte de ti, te es familiar. Tal vez por eso aun conservo la partida del «KFIV»

Ahora bien, ¿quién se encarga de la basura? ¿Cómo haces NGJ de los cientos de juegos genéricos, secuelas, precuelas y demás formas poco o nada inspiradas de este arte? ¿Los ignoras? Tal vez en la red puedas hacerlo, puedas ignorar lo que no es puro arte (objetiva o subjetivamente) y centrarte en lo que piensas que realmente vale la pena. Pero cuando alguien va a una tienda en la estantería no hay distinciones. ¿Qué hace el NGJ para decirle a la gente cómo es un juego de 14,95€? Nada. El NGJ no sirve para analizar juegos. Este no es el santo grial que buscabamos. Nunca hay que olvidar que las revistas son un medio informativo, que no solo deben entretener, si no también informar, informar de todo. El NGJ no es nada que no conocieramos, es tan solo el artículo de opinión, las columnas que traen los magazines dominicales, es un complemento, pero no soluciona el problema. Aun no sabemos como comunicar a la gente el juego. El objetivo no puede ser comunicar el sentimiento porque cada uno es diferente de los demás. Que a mi me encante «Road Trip Adventure» no hace que le guste a los demás.

NGJ es EDGE, lo que siempre ha sido EDGE. Es una forma de comunicación que te hace desear los juegos con puntuaciones altas por lo que te dicen y los de puntuaciones bajas por que no te crees que pueda ser tan malo. Y el resto, el resto no existen. El resto al rincon donde nadie pueda verlos. Pero no por ser mejores o peores, si no porque la persona elegida no ha sintonizado con el juego. La HB (Herri Batasuna no, los otros) metió el «Super Monkey Ball» en un recuadro con cinco lineas sobre el juego y lo despachó así. ¿Es malo? No, ni de coña, es de lo mejor que ha habido en GC pero en HB no llamó la atención de nadie. Nadie le dedicó más de 20 minutos porque era imposible. Hay plazos y no hay tiempo. Buscad NGJ de «Road Trip Adventure», buscad hijos mios. Solamente las webs de tiendas te cuentan algo sobre él. Las pocas revistas (da igual el formato) que lo comentan lo ponen a parir. Pero el juego está en las tiendas, el juego se vende, la gente se lo lleva a casa. ¿Se lo pasan bien? ¿Oscuro clásico que recordarán generaciones venideras o castaña infumable? La historia oficial no nos dice nada. El NGJ sería su salvación, pero el NGJ es a toro pasado.

Necesitamos una idea para analizar en vivo. Algo, una chispa de genialidad que nos permita transmitir información a la vez que entretenemos. El análisis es para ya, la reflexión es para mañana. No hay tiempo para el NGJ pero aun así tiene su lugar. La apuesta es clara, no podemos olvidar los juegos tras su lanzamientos. Ahí sí dan en el clavo, el mundo del videojuego «oficial» olvida con la misma velocidad que encumbra. Pero la vida del videojuego no acaba cuando se lanza, o si no cómo es que aun podemos comprar en tiendas «Baldur’s Gate» (1998), «Caesar II» (1995) y otros clásicos. O no hace falta irse tan lejos, juegos que salieron hace un par de años aun deberían merecer nuestra atención. Hay gente que ha venido a la tienda preguntando por «Dark Cloud» y se han ido decepcionados porque les hemos dicho que era imposible conseguir el juego. Hay algo que está mal en la industria y el periodismo sobre videojuegos solo lo refleja. El NGJ puede ser la medicina, el revulsivo que evite la desaparición de los juegos cuando llevan más de seis meses a la venta.

Pero yo sigo con mi problema. ¿Cómo analizar los juegos? Ntchs, ahora que pensaba que había encontrado una solución.


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