a Clockwork Orange

The Maw

Escrito por en Análisis, Videojuegos

La distribución digital de contenidos es el futuro. Al menos eso es lo que se nos ha venido vendiendo desde hace tiempo y, viendo el éxito de cosas como iTunes, Xbox Live Arcade o Steam, a día de hoy es una realidad. No creo necesario recordar que soy un acerrimo defensor del medio físico a la hora de hacer mis compras, pero no puedo negar que conectar la consola y hace una descarga de unos minutos es infinitamente más cómodo que ir a la tienda. A un buen precio, la distribución digital tiene toda la fuerza de la compra por impulso que los altos precios de las tiendas impiden disfrutar a muchos lanzamientos en caja. Y vive diox que lo he sufrido en mis carnes.

Resumiendo, hace un par de semanas estaba aburrido y decidí bajarme la demo de The Maw del arcade mientras me preparaba el desayuno. Unos minutos más tarde mi partenaire sentimental y yo estábamos encantados con el primer nivel de la demo así que, vencida mi inicial reticencia con unos arrumacos, decidí desembolsar los 800 MS Points (~10€) y ver que podía ofrecer este primo lejano de Kirby.

The Maw: tan aburrido que dos de cada tres bostezan

The Maw: tan aburrido que dos de cada tres bostezan

The Maw
Desarrollador: Twisted Pixel Games
Plataforma: Xbox Live Arcade
Año: 2009

Dos alienígenas se encuentran atrapados en una nave que se accidenta y descubren que la colaboración es su mejor arma para sobrevivir a la situación ante la que se enfrentan. Un argumento simple para un juego realmente simple. No entiendan esto como una crítica, menos aun tratándose de un juego que aparece en un servicio llamado «Arcade», si no como una simple presentación.  El desarrollo de esta simbiosis es el argumento central del juego, el cual gira en torno al voraz apetito de Maw, una especie de bola gelatinosa de color lila. Y aquí es donde se supone que arranca una joyita que se encuentra entre lo mejor del catálogo de Xbox Live Arcade. Permítanme discrepar.

A primera vista el concepto es bueno: un personaje carismático con curiosos poderes se enfrenta a un mundo desconocido. Esto encaja perfectamente en el patrón del plataformas clásico, que no por trillado deja de ser efectivo, de aprendizaje y desafios crecientes en el que poner a prueba nuestras habilidades. Normalmente para que la fórmula funcione el peso del juego lo suelen llevar los mapeados, siendo los poderes del protagonista herramientas para superarlos, pero en The Maw han querido que el peso recaiga sobre la simpatica bola con dientes que hace de protagonista y, no quiero engañarles, no funciona.

The UUauaaaauuuaaaaaa… (¿cuál es la onomatopeya de bostezo?)

Durante los primeros 20 minutos todo es fantástico. Las situaciones se explican por si mismas, los personajes soncarismáticos a la par que divertidos y el juego es relativamente ágil, con lo que tras la primera pantalla quedamos gratamente sorprendidos. Una hora después estamos renegando del momento en que decidimos sumergirnos en un aburrimiento donde toda la variedad se basa en ver qué hará Maw cuando se coma determinado bicho. Los escenarios, adornados con unos gráficos tan sosos como en los primeros plataformas de PSX, son inmensos, pero carentes de vida, lineales y sin ningún tipo de desafío. Los puzzles son inexistentes, las plataformas no desafían y, por si fuera poco, nada puede matarnos. Ni tan siquiera hay zonas ocultas o trabajos adicionales más allá de comernos a cuanto se ponga por delante. Ah, y que no se nos ocurra saltarnos algo en nuestra búsqueda de alimento, la desesperante velocidad del protagonista hace que volver a recorrer los escenarios en busca de algo sea peor castigo que repetirlos desde el principio.

Tres horas más tarde al fin termina la tortura y nos encontramos con la última pantalla. ¿Mónstruo final? No, un matamarcianos estilo Asteroids que, sorpresa, resulta ser lo mejor del juego. Todo esto tras haber pasado cuatro horas en el equivalente videojueguil a ver crecer la hierba y aguantando los gritos de «Maaaaaaaww» que suelta el alienígena co-protagonista cada dos por tres. Señores, unos personajes monos no pueden levantar un juego carente de ritmo y que tan solo puede hacer disfrutar a niños con menos de 5 años o adultos incapaces de enfrentarse a algo más complejo que moverse hacia adelante. Ni XBLA, ni bajo precio, ni escasez de plataformas ni nada, un juego tan aburrido no tiene justificación alguna.

Pengo-Nota:  3. Que la banda sonora sea buena no hace el trago más pasable.

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Castle Crashers

Escrito por en Análisis, Videojuegos

Hola amigüitos. Hoy vengo a hablaros de la diferencia entre tener una vida y tener una Xbox 360 con Castle Crashers. Tener una vida incluye cosas como salir por ahí, hacer exámenes, sexo, tener un trabajo, buscar una relación, ayudar a mantener la capa de ozono en buen estado, sexo, plantar un arbol; lo habitual. Tener una 360 con el susodicho juego viene a ser más o menos lo mismo pero con la posibilidad de coger a unos cuantos amigos, sentarlos delante de una pantalla y dedicarse a aporrear, gritar, maldecir y demás cosas a las que nos acostumbraron los salones recreativos.Castle Crashers

Castle Crashers
Desarrollador: The Behemot
Plataforma: Xbox Live Arcade
Año: 2008

Ante todo disculpen mi lentitud a la hora de hablar de este juego. Compréndanlo, uno lleva un vida muy ajetreada y no puede estar al día de todos y cada uno de los videojuegos que salen. Bueno, esa es la versión oficial, la verdad es que le tengo una tremenda fobia a la compra de bienes no tangibles como las descargas electrónicas. Sí, me gusta tener mis compras a mano, prestárselas a los amigos y demás materialismos. Así que de entrada era bastante reacio a dejarme 12 euros en un juego que perderé algún día de estos sin visos de ser recuperado. A esto añadamos que no me gusta el sistema de pagos de Xbox Live (¿por qué tengo que pagar más puntos de los que voy a gastar?) y Castle Crashers podía haber pasado al gran listado de juegos que me niego a comprar. Pero entonces la demo llegó a mi vida. Allí estaba yo, aburrido cual ostra en una reunión de pepinos de mar, cuando me dio por pasear por la tienda del Live y bajar unas cuantas demos. Así, tras jugar durante una hora a la maldita primera pantalla es como me convencí de que necesitaba este juego.

♫ Tineg miutant ninya tartels, Tineg miutant ninya tartels… ♫

Para empezar: este juego es un arcade. Saquen sus conclusiones sobre esta verdad absoluta y pueden ahorrarse todos los párrafos siguientes ya que no hay más que decir. Para los que tengan un poco más de tiempo recomiendo repasarse la época dorada del Beat’em up (finales de los 80, mediados de los 90) y los grandes éxitos de Capcom y Konami (Final Fight, TMNT, The Simpsons, Sunset Riders, D&D, Cadillacs and Dinosaurs…) ya que esta joyita de The Behemont bebe un poco de todos. Algo inevitable en un género tan dado a la evolución debido a la simpleza de su concepto base, es decir: Repartir hostias. Para los que no tengan memoria histórica y los juegos anteriormente citados a mano digamos que Castle Crashers es un yo-contra-el-barrio medieval en la que unos simpáticos cruzados multicolor se enfrentan a hordas de enemigos a lo largo de un extenso mapeado.

Vale, en deferencia a Nae desarrollaré el tema. Ambientado en una indeterminada época medieval, Castle Crashers plantea la lucha de cuatro cruzados para salvar a su reino de un malvado brujo. Este, que se ha ganado su título de malvadosidad robando una poderosa arma y raptando a cuatro princesas, interpondrá entre los protagonistas y su persona cientos de kilómetros plagados de enemigos a cada cual más pintoresco. Durante nuestro periplo nos encontraremos luchando contra un barco de ninjas pirata, una nave plagada de alienígenas, demonios infernales y caballeros con sables laser, a los que habremos de pasar por la espada o destruir a base de conjuros. Todo ello aderezado con épicos jefes de final de nivel, decenas de armas y personajes ocultos, y mucho buen humor.

El arte de lo simple

Vaya, dos párrafos más tarde y me encuentro aun ante el dilema de Dogbert (cómo escribir un libro cuando lo puedes resumir todo en una frase). Castle Crashers es simple: reparte hostias como panes, mata todo lo que puedas y pásatelo bien en el camino. Mirenlo. Desde su aspecto gráfico con colores planos y personajes dibujados a mano hasta lo básico de su humor «caca-culo-pedo-pis» el juego no tiene más pretensiones que entretener y dejarnos con una sonrisa en la boca. Aprendan. En un género trillado hasta el infinito y en declive aun se pueden hacer grandes cosas.

Reconozco que jugado en solitario puede hacerse aburrido y reflejar sus carencias (poco equilibrio en el desarrollo del personaje y música machacona, principalmente) pero en cuanto un segundo jugador se une a la partida todo mejora. Las mágias a las que tienen acceso los personajes se complementan, los personajes de apoyo han de repartirse, la famosa rapiña añade un nuevo nivel de dificultad y la coordinación se establece como arma definitiva para avanzar. Por muchas veces que hayas jugado una pantalla hacerlo a dobles (triples o cuadruples) le da una nueva dimensión. Si tan solo no hubiesen tardado cuatro meses en arreglar la infamia que era dejar este juego con un online penoso. Por que vale, los marcadores están muy bien pero no poder montar una partida sin que alguien se saliera de ella ha sido un delito de lesa humanidad.

Acabemos ya. A día de hoy (es decir con el parche de multijugador ya puesto) este es el mejor juego que se puede encontrar en Xbox Live Arcade y uno de los mejores que tiene el catálogo de 360. Castle Crashers es el Singstar para fiestas hardcores.

Pengo-nota: 9

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Año nuevo: hardware viejo

Escrito por en General

Menudo mesecito este de diciembre. Primero ingresado por culpa de un conejo de angora (que bonito es descubrir una alergia fulminante y pasarse unos días en el hospital), después aprovechando los 30 días de Xbox Live que me dieron con mi flamante 360 (de segunda mano) y por último mi mega regalo navideño: una Atari 5200 con cuatro joyitas del pixel clásico (Pac-Man, Frogger, Centipede y, como no, Pengo) cortesía de mi, atractiva a la par que adicta al Dinasty Warriors, novia.

Y aparte de esto que les voy a contar que no sepan ya. El trabajo me trae por la calle de la amargura con varios meses en turno de tarde que hacen que mi vida social sea algo escasa. Al menos he de reconocer que he podido probar bastantes videojuegos en este tiempo y de los cuales daré cumplida cuenta en este blog antes de que me canse, lo envíe ATPC y me dedique a la prensa seria, el mundo de la informática o el cultivo de la patata.

Feliz año, que aun no había tenido la oportunidad de felicitarlo y espero que todos hayan tenido unas felices fiestas.

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