Rendido ante el trono nuclear

Escrito por en Descubrimientos

Todos pasamos épocas. Hay momentos en los que necesitas entretenimientos largos y complejos y hay momentos en los que necesitas juegos sencillos para rellenar horas.

Ahora mismo lo que me pide el cuerpo es un juego largo, con un mundo rico y una historia trabajada. Así que aquí estoy, esperando a que salga Yakuza 5 y mordiéndome las uñas para no jugar a Fallout 4. Pero mientras espero estoy cayendo en las garras de Nuclear Throne, un juego con muchos puntos para no gustarme pero que empiezo a notar como me atrapa.

De entrada es un early access, tipo de desarrollo que me parece la hostia si tu misión en la vida es crear un juego pero horrible si lo que quieres es jugar. Eso de verle las costuras a los juegos y que te vayas cambiando las reglas a mi no me va. Además es un desarrollo en el que matas el factor sorpresa y el juego sale “viejo” pero no voy a extenderme mucho sobre eso. Por otro lado es un juego generado mediante procedimientos, o diseñado por monos infinitos si se prefiere, cosa que tampoco me agrada pero que aquí resulta adecuada si no directamente óptima.

¡Ay! ¿qué más da todo esto cuando lo que hay detrás es una orgía de disparos y dolor? Un Mercs hasta arriba de todo. Un Rogue salvaje e inmisericorde. Un juego que va de humillación y superación. Que nos dice a la cara “no eres lo bastante bueno para mi” y nosotros volvemos una y otra vez a demostrarle que sí lo somos. Y volvemos a fallar. Un festival de disparos y explosiones que, a mi que no me gustan los danmaku, me vuelve loco.

Llevo días durmiendo mal y creo que es por el ansia de llegar a ese trono y volarlo en pedazos con todo lo que haya alrededor (también puede ser por un resfriado que no me deja respirar pero no queda tan bonito) He encontrado mi nuevo Super Meat Boy.