Devil’s Attorney

Escrito por en Análisis

Un juego de móvil en este blog. Estoy tocando nuevas cotas de la miseria. Nah, los desarrolladores de plataformas alternativas también son personas y con tanto parón no he hablado del auge de los juegos para móvil. En serio, me habría gustado rajar a gusto de Angry Birds y demás. Que coño, aun puedo hacerlo. Pero no hoy, hoy vamos a volver a hablar de abogados. ¿Recuerdan cuando hace una eternidad dije que Phoenix Wright: Ace Attorney no era para tanto? Pues más de lo mismo.

Devil's Attorney

Abogado soltero ? Lleva la falda muy cortaaaa ?

Desarrollador: 1337 Game Design
Plataforma: Android
Año: 2012

Hacía mucho tiempo que no realizaba una compra impulsiva pero con precios de 99 céntimos cuesta no picar de vez en cuando en las múltiples tiendas de aplicaciones para móvil que hay hoy en día. Así es como Devil’s Attorney y yo nos conocimos. No voy a negar que en esta ocasión el juego me importaba un comino, me lo compré porque parecía gracioso. Una de mis debilidades de toda la vida han sido los juegos con humor, a poder ser en la linea de Space Quest o Leisure Suit Larry, y las imágenes de esta aventura de abogados me convencieron.

De la frase anterior se cumplieron dos de mis deseos, lo cual no está nada mal: el juego es divertido y las imágenes resultan convincentes eso sí, de aventura nada. Devil’s Attorney es lo que llamariamos un desarrollo con “altos valores de producción”. Estética cuidada, tema principal cantado, guión gracioso… vamos, que entra por los ojos pero como juego es poca cosa. Bajo la fachada de combatir a fiscales, testigos y pruebas con nuestras habilidades de abogado con una interpretación de la moral bastante amplia, se esconde un sistema de combate calcado al de los jRPG clásicos. Es decir, nosotros tenemos una cantidad de puntos de vida (credibilidad) y otros tantos de ataque que debemos repartir para desacreditar a la acusación a base de robarle sus puntos. Además nuestra victorias nos permiten acumular dinero y gastarlo en comprar diferentes habilidades en forma de muebles, adornos para el coche y corbatas de teclas musicales.

No se, cuanto más lo pienso más entretenido, ameno y bien adaptado a un medio que reclama partidas rápidas me parece pero ¿por qué no consigue llegarme al corazón? Su estética ochentera y su temática me ganan, su humor es lo que busco pero no consigo olvidar la sensación de que me falta juego. Supongo que no es Devil’s Attorney, si no un mal endémico de los juegos de móvil. Tal vez es una plataforma que no está hecha para mi. Que pena.

Pengo-nota: Objection!