Chibi-Robo!

Escrito por en Análisis, Videojuegos

Que bonita es Escocia xD

Los más observadores (o los que no leen por RSS) se habrán dado cuenta del rediseño que ha sufrido la página. No es que haya perdido el gusto por los colores chillones, pero el viejo tema y las nuevas versiones de WordPress llevaban un tiempo dándose de hostias. Al final las novedades y los parches han pesado más que mi escaso gusto. Ya contraatacaré. Pasando al tema habitual, y aprovechando que Nintendo ha decidido relanzar juegos de GameCube adaptados al control de Wii, permitanme que les hable de un underdog que bien podrían repescar.

Les supongo a todos conocedores de la muerte por inanición de la anterior consola de Nintendo hará cosa de tres años y de cuantos buenos títulos salieron para esta máquina a lo largo de su corta vida. También supongo que muchos la relegaron a algún rincón de su armario ante la nueva ola de gráficos hiper-realistas o consolas controladas con el cuerpo. Y puestos a suponer me apunto el tanto de que casi ninguno prestó atención a un título protagonizado por un robot limpiador en los últimos días de la consola. Una pena pues ese juego es uno de los grandes de GC. Pero no lo crean por mi simple afirmación: aguanten la parrafada.

Chibi-Robo!

Portada de Chibi-Robo!

Portada de Chibi-Robo!

Desarrollador: Skip Ltd.
Plataforma: Nintendo GameCube
Año: 2006

El videojuego nunca se ha destacado por organizarse en temáticas si no en mecánicas. Una pena pues me vendría muy bien el género de la comedia negra para definir la experiencia resultante de vivir como un pequeño robot de limpieza en la casa de los Sanderson y, sinceramente, la definición de plataformas con toques de aventura no le hace justicia. Pero habrá que sobrevivir a las convenciones y hablar de como las peripecias de un pequeño robot en una enorme casa afectan a la vida de sus ocupantes, para bien y para mal, en una de las experiencias jugables más cuidadas de los últimos tiempos. La historia de «Chibi-Robo!» comienza con una chispa, en este caso la compra del propio Chibi-Robo, que enciende la mecha de algo a lo que no nos tienen acostumbrados los videojuegos: una tragedia cotidiana. Generalmente nos sumergimos en mundos donde somos protagonistas omnipotentes e indiscutibles de la acción y estamos enfrentados a retos de proporciones épicas, pero esta vez somos un imperceptible secundario en el gran marco de una simple vida familiar. Además nuestras misión es mantener una casa limpia a base de frotar con un cepillo de dientes. ¿Alguna vez nos habíamos sentido tan insignificantes? De todas formas el equívoco se deshace rápidamente y no nos introducimos en un simulador de limpieza, si no en una aventura de ambiente costumbrista donde Chibi-Robo pronto se convierte en confidente de la familia Sanderson así como el detonante de una tensión creciente. ¿Quién son los Sanderson? Pues una feliz pareja con jardín, perro, hija y un grave problema de comunicación, el cual se ve ligeramente aliviado por la llegada del robotito hasta que una inesperada factura hace saltar por los aires la convivencia familiar.

Esta no es la típica película americana

Así, oculto bajo su apariencia infantil, «Chibi-Robo!» es uno de los pocos juegos que se introducen en un mundo con problemas reales y plantea un tema tan complicado como es el de una familia con problemas. En contraste con este complejo mundo humano existe otro, un mundo de juguetes, que al más puro estilo «Toy Story» pululan por la casa durante la noche y establecen todo tipo de relaciones entre ellos. Al contrario de lo que cabría esperar, la mayor parte del tiempo la pasaremos intentando ayudar a alguno de estos juguetes con sus insignificantes problemas, limpiando manchas por la casa para ascender en una estúpida clasificación mundial de robots de limpieza y observando como nuestros dueños humanos lo pasan mal, lo cual transmite una sensación de impotencia mucho mayor que tener que vaciar nosotros solos todo un planeta de horribles alienigenas.

Mientras todo esto se desarrolla a nuestro alrededor el juego nos ofrece la posibilidad de conocer la casa de los Sanderson, una chabola de dos pisos que se irá abriendo poco a poco ante nosotros gracias a una curiosa característica del protagonista: funciona a pilas. La consecuencia directa es que al principio nuestros movimientos serán limitados debido a la baja autonomía y la imperiosa necesidad de recargar en los enchufes de las paredes, pero según avanzamos cada vez podemos llegar un poco más lejos. Una forma realmente ingeniosa de desplegar el juego poco a poco pero sin que el jugador tenga en ningún momento la sensación de estar atado a los designios del diseñador. Diseñador, por otra parte, bastante bueno a la hora de plantear retos cada vez más desafiantes, conseguir que la casa sea un entorno vivo y que en ningún momento perdamos de vista la sensación de ser un pequeño robot.

En conclusión

Por una vez háganme caso. Si encuentran alguna unidad perdida en la más oscura tienda de videojuegos, cómprenlo y degusten un exquisito cocktel agridulce que, si bien a simple vista no llama la atención como otros, deja un ligero poso en el cerebro que nos recuerda el haber pasado un buen rato limpiando y repartiendo felicidad.

Pengo-nota: 9. Enamoradito me tiene este pequeñín.