Archivo de noviembre de 2004

Internet kill the radio star

Las casualidades de internet me están haciendo disfrutar de un nuevo vicio, la radio sobre IP. Vale, sí, esto no es novedad, hace ya tiempo que le das una patada a un reproductor y te aparecen dos docenas de streaming para disfrutar, pero esta es un poco diferente.

Last FM es más bien una jukebox online. Te registras en su web, buscas algún grupo que te guste o una de las emisoras creadas y te pones a escuchar. Según lo que te parezca la canción que estés escuchando puedes marcarla como favorita, pasarla o bannearla para que no vuelva nunca (esto me lo reservo por si aparece un triunfito). Así se va creando una lista de lo que te gusta y lo que no, ajustandose el stream a lo que quieres oir. Si quieres ser más “proactivo” te puedes bajar un plugin para tu reproductor favorito (Winamp, iTunes, XMMS, BMP, WMP y unos cuantos más) y las canciones que vas escuchando en casa se unen a tu lista de reproducción. Además, si haces una pequeña donación, te puedes montar tu propia radio e incluirla en tu web para que todo el mundo la escuche. La calidad del stream es buena, pero mínimo 128 kbps, modems abstenerse.

Otra de las ventajas de esto es que crea comunidades, con lo que puedes ver a gente con tus mismos gustos, recibir recomendaciones, etc. También te puedes montar tu propia tienda online y vender tus canciones, o ponerlas en stream y que otros las disfruten. Yo estoy pensando seriamente en hacerles una donación, a ver si consigo algo de pasta y pongo una radio por aquí. De momento pondré en el lateral un link por si teneis curiosidad sobre que estoy oyendo y demás. Si os apuntais hacedme amigo, que no tengo. :-P

En otro orden de cosas link para distender un poco la mandíbula: DDR WoW edition. Una demostración más de que la gente tiene demasiado tiempo libre, que los señores de Blizzard son unos cachondos de cuidado y de que si el Ultima Online 2 hubiese salido habría arrasado.

Nota de agradecimiento

Estimado señor Philips:

Gracias por tener un servicio técnico de puta madre y cambiar mi difunto monitor de 17 pulgadas por uno nuevo en tan solo dos días, con entrega directa a domicilio y sin cobrar nada de gastos de transporte ni poner pegas.

Cosas como esta son las que me mantienen comprando productos originales y, cuando la pasta lo permite, una marca de primera fila en vez de una de segunda. Recordad niños, comprar solo cosas originales.

Arte contra ciudad

Ayer, en uno de esos momentos ociosos que suelo tener en mitad de Valencia vi algo curioso. Junto a la biblioteca del hospital (llamada así porque antes era un hospital) había unos hombres con pintura naranja y una especie de espuma limpiando una placa conmemorativa. Resultaron ser limpiadores de graffitis, esforzadas personas que se dedican a adecentar el maltratado mobiliario urbano.

A raíz de esto me surgieron varias preguntas. ¿Por que la gente se dedica a atacar los edificios públicos con pintadas horrorosas? La biblioteca de la que hablo es un bello edificio del siglo XVIII situada entre un parque y unas callejuela y por desgracia sus paredes están llenas de rayajos sin sentido. No me refiero al arte urbano que podemos disfrutar en otras partes (el blog de yuanyu tiene unas cuantas muestras), si no de simples firmas que parecen hechas por un preescolar. ¿Por qué no se dedica esa energía sobrante en hacer algo de lo que enorgullecerse?

El año pasado el centro antiguo de la ciudad (barrio del carmen) se vio “atacado” por la panda de pseudoartistas que se juntan en la bienal, un espectáculo montado por el ayuntamiento para mas loor y gloria suya. Los energúmenos estos se dedicaron a “transformar espacios”, es decir poner su “arte” en zonas degradadas. Esto, que si lo hace alguien con un spray es delito, fue celebrado y tal por los propios artistas, pero la consecuencia son unos edificios multicolor feos en mitad de la calle. ¿Porqué no dejan la decoración urbana a los especialistas? Total, a unas calles de allí los grafiteros montaron su mural protesta. La calle para el que la trabaja.

Alcoholes y balas

Nada mejor tras una semanas de estres y trabajo que ir a tu librería favorita para hacerte un regalo y haber olvidado por completo que se había celebrado el salón del fenici… digooo del manga. Tras el susto de ver la estantería saturada llega la calma y la reflexión, esta vez provocada porque no había salido nada nuevo de las series que sigo.

En un vistazo rápido a la estantería queda claro que casi todo lo que ha salido son series del tipo “cosa-japo-barata-y-genérica” o del tipo “oh-si-tio-como-mola”. Vamos, nada que me llamara la atención y menos aun con mi delicada situación financiera. De todas formas, empeñado en llevarme algo a casa opté por ver que me ofrecían en formato número único y me vi ante tres posibles decisiones: Blue, Vidas etílicas y uno hentai de glénat que ahora no recuerdo. Por la imagen de aquí al lado ya os podeis hacer una idea de que compré.

Vidas etílicas ha resultado ser uno de esos mangas que no se suelen publicar fuera de Japón, ya que no trata de superpoderes, tías tetonas, robots y demás tópicos del género. Las historias del tomo tratan, básicamente, de los pensamientos y experiencias de la creadora alrededor del alcohol, un vicio que parece bastante arraigado entre los japoneses. Yo personalmente lo he pasado bien viendo como la autora lo pasaba mal y comprobando que las borracheras vienen a ser iguales en todo el mundo, pero la verdad es que no me atrevo a recomendarlo a todo el mundo ya que no es “lo típico” y alguno habrá que quiera partirme las piernas si se lo compra guiado por mi (hay que tener ganas xD).

Si aun así alguno se quiere aventurar al menos a echarle un vistazo en la estantería un par de comentarios: se recomienda un nivel medio de conocimiento sobre comidas y usos japoneses, las historias mejoran según avanza y, como dice el anuncio, “cunde más de lo que cuesta”. En esto último sí que me podeis hacer caso porque generalmente me papeo los de 180 páginas en 20 o 30 minutos de metro, pero las casi 400 de este dan para mucho más. Ya que estoy os hago un análisis de lo último que he jugado: Conflict Vietnam.

Ficha técnica
Desarrollador: Pivotal Games / SCI
Plataforma: PS2
Género: Pesadilla recurrente estadounidense
Formato: Típica jewell box de PS2 con solo carátula

¿De qué va?

Equipo de rudos marines americanos con novato se ven atrapados en la selva vietnamita donde los charlies les acosan y ellos luchan por sobrevivir para volver con sus novias/madres/hermanas. Todo ello aderezado con escenas hollywoodienses y mucho tiro.

El comentario

Con la infumable oleada de juegos inspirados por la guerra de Vietnam es curioso que el último sea el único medio salvable. No es que los Conflict sean la leche, pero eso de tener un grupito de soldados correteando por escenarios que suelen ser grandes y con mucho enemigo siempre es divertido si te lo tomas en plan arcade. La ambientación es buena y para lo que puede dar de si una PS2 más que suficiente, además el juego incluye el “Paint it Black”, canción por la que para mi ya merece la pena aunque sea alquilarlo, y muchas escenitas tipo peli de Vietnam que no por manidas dejan de gustarme. Lo malo es que el control va como el culo, vamos que los métodos de apuntado dan pena y la gestión de la tropa mejor hacerla uno por uno que usando el mando para dar instrucciones, a mi casi me da una rampa con alguno de los comandos. Y para acompañar la IA se mueve con gran habilidad entre el pensamiento sagaz y cordinado y la estupidez más absoluta, con el resultado de que jugar rollo estratégico se vuelve frustrante.

La recomendación es: compra para los aficionados a los Conflict, alquiler para los que quieran pegar tiros en modo cooperativo con un compañero (gran opción que se debería incluir en más juegos) y los demás que lo miren en casa de un colega o se busquen alguna demo de revista.

Pengo-Nota: 5

Art Futura 2004, parte II. (Sábado y domingo)

Continuando con mis aventuras llegue a la casa del mítico Vander, un ser del que se rumorea se alimenta de videojuegos y tiene un cetro de Sailor Moon mágico con el que combate la justicia para liberar el estrés. Allí pude asistir a la demostración del mítico mando que juega solo, un mando de PS2 capaz de ganarte al Fifa por si mismo. Vista su calidad estamos pensando presentarlo a algun campeonato. Después de esto partida al Mario Kart de GameCube en la que fui injustamente derrotado por dos “personajes” que no tienen verguenza y que como me digan que en el SoulCalibur está feo tirar del ring lo van a flipar.

Respecto al alojamiento “Casa Vander” tiene ese exótico toque a “El cuchitril de Joe” que le deja a uno con ganas de volver, volver con un equipo de obras y otro de desinfección. Como colofon a la noche nada mejor que una charla sobre mujeres hasta las 5 de la mañana y ver como la gata de la novia del Vander atacaba a Nae mientras intentaba dormir, sin mucho éxito todo sea dicho. Del resto del sábado recuerdo poco, una conferencia de Filmax, otra de Pixar y la cena friki salonera a la fuimos invitados. Cena que como no incluyó gente cantando a grito pelado, sangría y una selección de tapas capaz de saciar a un peregrino en plena travesía del desierto.

Para terminar nada mejor que salir con los chicos de Radio Game Over a conocer Barcelona bajo una lluvia intensa. Funspot, Isako, Yuanyu y Volcano fueron mis cicerones de la que recuerdo mucha agua, un taxista sin vocación de servicio y una estupida no conversación con la madre de Volcano al día siguiente.

Para terminar nada mejor que una mesa redonda de creadores de videojuegos a la que solo le faltaba un plato de bravas y unos tercios para estar como en familia. En ella Gonzo reconoció nuestra profesionalidad y nuestra pesadez ya que seguimos a este nuestro guia espiritual allá a donde va. Y para terminar este relato de alcohol, cansancio, poppies, ambiente multicultural y cosmopolita nada mejor que cuatro horas de vuelta por la N-340 y 45 minutos para salir de Barna por sus putas obras.

Hala, desde mañana volveré a contar cosas más interesantes, que he estado liadillo con cosas estas semanas.